Tercer Domingo de Cuaresma
Las Lecturas de Hoy
Primera Lectura: Éxodo 17:3-7
Salmo: Salmo 95
Segunda Lectura: Romanos 5:1-2, 5-8
Evangelio: Juan 4:5-42
Leer las lecturas de hoy en USCCBReflexión
Israel se muere de sed y le echa la culpa a Moisés. "¿Para qué nos sacaste de Egipto, para matarnos?" Dios le dice a Moisés que golpee la roca. El agua brota. El pueblo bebe. Pero al lugar le ponen Masá y Meribá - "prueba y querella" - porque Israel puso a prueba a Dios: "¿Está el Señor en medio de nosotros o no?"
Luego Juan nos da una de las conversaciones más largas que Jesús tiene con alguien en todo el Evangelio. Una mujer samaritana llega al pozo al mediodía - la hora equivocada, la etnia equivocada, el género equivocado para una conversación con un rabino judío. Jesús le pide agua. Ella se confunde. Él le ofrece agua viva. Ella se intriga. Él revela que conoce su vida - cinco maridos, y el hombre con quien está ahora no es su marido. Ella no huye. Se acerca más. Y Jesús le dice lo que rara vez le dice a alguien directamente: "Yo soy" - el Mesías.
Ella deja su cántaro y corre a contarle a todo el pueblo. La mujer que vino al pozo sola y avergonzada se convierte en la primera evangelizadora del Evangelio de Juan.
Ambas lecturas son sobre la sed. Israel tuvo sed y se quejó. La mujer tuvo sed y preguntó. La diferencia es la postura. Uno exige que Dios se demuestre. La otra es honesta con su necesidad y está abierta a la sorpresa.
Para las familias, cada hogar tiene una sed. De paz. De paciencia. De conexión. De un respiro. La pregunta es si traes esa sed a Dios con honestidad o si te quejas del desierto y te preguntas si Dios está en medio de tu familia o no.
Hoy es el Primer Escrutinio para quienes se preparan para el Bautismo en Pascua. Recen por ellos. Están parados ante el pozo, cántaro en mano, descubriendo que Jesús ya conoce su historia y los quiere de todos modos.
Oración Universal
Como familia, recen juntos:
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Por los Elegidos que se preparan para el Bautismo - para que encuentren el agua viva de Cristo y dejen atrás sus viejos cántaros. Te rogamos, Señor.
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Por la Iglesia - para que vaya a los pozos donde la gente tiene sed, incluso a los lugares y personas que otros evitan. Te rogamos, Señor.
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Por nuestra familia - para que traigamos nuestra sed real a Dios con honestidad en vez de quejarnos del desierto. Te rogamos, Señor.
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Por los fieles difuntos - para que el agua viva que Cristo prometió los sostenga en la vida eterna. Te rogamos, Señor.
La Fe en Acción
En la cena o antes de dormir, pregúntenle a cada miembro de la familia: ¿de qué tienes sed ahora mismo? No de agua - ¿qué necesitas? Escuchen sin arreglar. Luego recen por la sed de cada persona, por su nombre.
“Si hoy escuchan su voz, no endurezcan su corazón.”
— Salmo 95:8
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